Vintage Comunicación | ¿Quiénes son los prosumers y en qué se diferencian de los influencers?
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¿Quiénes son los prosumers y en qué se diferencian de los influencers?

Si has asistido a alguna charla, conferencia o formación sobre comunicación y marketing online en los últimos 10 años, seguro que el término “prosumer” no te suena extraño. Desde la llegada de la revolución 2.0 surgieron una serie de conceptos, entre ellos el de “prosumer”, que nos han ido acompañando desde entonces.

Éste es la unión entre las palabras productor y consumidor, que en su definición más básica, es aquella persona que además de consumir un producto, produce contenido sobre él (negativo o positivo). Este contenido puede ir desde una simple opinión a un vídeo tutorial de uso.

Sí, has oído bien, negativos también. Si echamos un vistazo a los cientos de blogs que hablan del concepto “prosumer”, veremos que en muchos de ellos se les atribuyen buenas intenciones a estos híbridos entre consumidores y productores, entendiéndolos como un fenómeno positivo para la marca. Esto no es así, al menos en el uso primigenio de este término y es que ya Alvin Toffler en su libro “La tercera ola” escrito en 1980 acuñaba el término “prosumer” y pronosticaba el futuro comportamiento de los consumidores en masa quienes, a través de nuevos sistemas de comunicación, asumirían el papel de consumidores-productores.

[Tweet “”Prosumer” es la unión entre las palabras productor y consumidor”]

Según Toffler, éstos, además de consumir, comenzarían a ser creadores de contenido ocupando un nuevo papel cada mes más expansivo y estableciendo una nueva relación con la marca que no tiene porque ser beneficiosa siempre.

El tiempo ha dado la razón a este escritor neoyorkino y actualmente, la forma en la que el público se relaciona con nuestros mensajes ha cambiado. ¿Hemos perdido el control sobre la información de nuestros productos? Rotundamente Sí. Cuando la audiencia era eso, la que escuchaba, sus voces no llegaban más allá de sus círculos cercanos y, aunque el boca a boca era importante, una buena campaña publicitaria y de imagen podía disipar casi cualquier error o experiencia negativa.

Ahora el orden de la decisión de compra se ha invertido y el consumidor ha asumido el mando. Las personas que llegan a un establecimiento a informarse desde cero sobre un producto son cada vez menos. El consumidor acude ante nosotros con una idea clara y casi definitiva de lo que quiere. Rastrea Internet en busca de información sobre el producto, tanto páginas y redes sociales oficiales de cada marca como foros y opiniones de noticias donde conocer la experiencia ajena de estos “prosumidores”.

Los prosumers son vitales para generar contenido sobre una marca de forma independiente.

Los prosumers son vitales para generar contenido sobre una marca de forma independiente.

Todo este material generado por los ya consumidores los convierte en “prosumidores”, consumidores-productores de opinión (de calidad o no) que pueden influir mucho en la decisión de compra final de otros.

Un nuevo problema radica ahí, es tanta la cantidad de opiniones, a veces sin ningún rigor y con un claro ánimo de dañar más que de ser constructivos, que el consumidor que está leyendo o viendo este contenido puede llevarse una visión errónea y poco fundamentada de la calidad del producto. ¿No os ha ocurrido que al buscar opiniones sobre algún producto es casi imposible no encontrar comentarios negativos?

Ahí entra en juego la capacidad de reacción de una marca. Obviamente no podemos controlar todo lo que se dice en Internet sobre nuestro producto pero sí, con un buen uso de las herramientas a nuestra disposición, podemos seguir gestionando esa imagen e intentar dar réplica positiva a lo negativo y agradecer/premiar a lo positivo.

Localizar a los “prosumidores” positivos (también a los negativos) es importante. Son esas personas que crean contenido beneficioso para la marca y que en muchos casos se podrían confundir con un “influencer” si son líderes de opinión pero esto no es así.

Podríamos establecer una diferencia entre “prosumidor / prosumer” e “influencer”. El prosumer consume la marca de la que habla y emite una opinión sobre ella. Puede ser influencer o no dependiendo de la llegada y engagement de sus mensajes. El influencer, por definición, es una persona con peso cuyas opiniones son valoradas por la comunidad.

[Tweet “Los prosumers, además de consumir, son creadores de contenido”]

Siempre tiene engagement y suele contar con una alta cantidad de seguidores (aunque debemos hacer hincapié en que es más importante calidad que cantidad). Puede hablar de una marca independientemente de ser consumidor de ella. Un representante de la misma puede ponerse en contacto con él y pedirle que analice un servicio o producto de la marca y, tras la prueba de lo ofrecido, emite un juicio sobre ella.

Lo ideal es que se mezcle en una misma persona el concepto prosumer e influencer: será un consumidor natural del producto o servicio y a la vez su opinión sobre el mismo será positiva.

Y si seguimos ahondando en el concepto de prosumidor nos lleva a categorizar diferentes niveles de implicación con la marca:

1. Prosumer.

El primer escalón. El consumidor activo que no duda en mostrar su opinión en Internet y participa de foros y redes sociales para contarnos su experiencia con el producto.

2. Crossumer.

Éste va más allá, no solo vierte opiniones y genera contenido sino que le gusta informarse bien, es estricto con este exceso de información que comentábamos antes y sabe apreciar los esfuerzos de cada marca por desarrollar estrategias de publicidad de calidad y entablar relación con sus consumidores.

3. Fansumer.

Es el fan convencido de una marca con la que ha desarrollado tal empatía que llega al punto de no ser objetivo en sus opiniones. Para el “fansumer”, tendría que pasar algo muy grave para no defender la marca ante una acusación en cualquier red social.

En definitiva, acción, monitorización pero sin obsesión debe ser la línea a seguir para cualquier marca que quiera conocer quiénes son sus “prosumidores”. De ellos podemos extraer una gran comunidad donde marca y consumidor deben ir de la mano.

Imagen portada: Shutterstock.

Miguel Ángel Gálvez
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